En la escuela hemos celebrado el día de los Derechos Humanos. Dibujando una gigantesca bola del mundo, hemos comprendido que todos los niños y las niñas, somos iguales. No importa el color de nuestra piel, ni de nuestro pelo, ni de nuestros ojos. No importa si unos somos más altos o más feos. No importa si unos sabemos correr y saltar y otros solo saben gatear. No importan nuestras diferencias, porque lo único importante, es que todos somos iguales y todos tenemos los mismos derechos, porque todos necesitamos que se nos quiera y se nos respete.